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Vestimenta tradicional para la perigrinación

Partían los peregrinos hacia Compostela con todas las bendiciones de la Iglesia y esta partida, cualquier que fuese el lugar, se hacia según un rito y una ceremonia, en la que el peregrino recibía de manos de sacerdotales la escarcela y el báculo.
En el Códice Calixtino, auténtica guía de viaje, del Camino de Santiago, se recoge estos ritos, las fórmulas litúrgicas, así como muchas de las cuestiones de interés para el viaje, entre ellas el atuendo.
  • El sombrero, era redondo de alas anchas y redondeadas, recogidas para protegerse tanto del sol como de la lluvia.
  • El abrigo, amplio y corto para que no estorbara el movimiento de las piernas.
  • La esclavina o pelerina, vestimenta de origen eslavo, de cuero que protegía del frío y de la lluvia.
  • El hábito, llegó a ser identificativo de los viajeros a Santiago y actuaba de salvoconducto para obtener la caridad destinada a los peregrinos.
  • El calzado, fuerte, para jornadas largas y caminos duros.
  • El zurrón, servía para transportar los alimentos.
  • La escarcela, esportilla o pera, era la bolsa donde se llevaba el dinero, saco angosto hecho de cuero de bestia muerta, abierto siempre y no atado con correas, se recibía bendita de manos sacerdotales.
  • El bordón, báculo o bastón, era un largo y grueso palo terminado en una contera metálica para ayudarse en los pasos difíciles y también servían para ahuyentar las alimañas y animales poco amistosos. El bordón servía a sí mismo de credencial, los hospitaleros realizaban una marca característica en él para saber cuantos días llevaba cada transeúnte en el refugio, el bordón lo recibían también bendito.
  • La calabaza, servía de cantimplora y se llevaba colgada de un gancho en el bordón
Muchos rufianes y buscavidas se escudaron bajo este tipo de ropajes.