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Un poco de historia del Camino

Estos días un juglar,
una bella trova canta,
diciendo, que en Compostela,
donde se acaba la España,
se ha descubierto la tumba
del gran Apóstol Santiago,
y toda la Cristiandad,
sacudida por el milagro,
camina hacia aquellas tierras,
gozosa y esperanzada.

(Misterio de Obanos, Navarra)

Juglares

Aparte de Jerusalén y Roma, Santiago de Compostela es el lugar más visitado por los creyentes. Según la leyenda, el apóstol Santiago está enterrado en Santiago de Compostela. El santo ayudó en muchas ocasiones, por ejemplo en las batallas de la Reconquista o combatiendo enfermedades.

Desde hace casi 1000 años, miles de peregrinos cruzan los Pirineos y viajan hasta su tumba. Los peregrinos van a pie, a caballo o en bicicleta. Por motivos religiosos, turísticos o culturales. En total son unos 835 Km. Cada pocos kilómetros hay un lugar donde se puede dormir gratis; los llamados “albergues de peregrinos”.

En 1993, el Consejo de Europa definió el Camino de Santiago como el Primer Itinerario Cultural Europeo y la UNESCO declaró la ciudad de Santiago de Compostela, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El Camino de Santiago es un camino mágico, punto de encuentro entre cuerpo y espíritu; la búsqueda interior y el esfuerzo físico se funden en el Camino. Hombres y mujeres que abandonan su ambiente habitual, que se separan de su vida cotidiana, soportan fatigas y experimentan el espíritu del camino.

Las etapas se van realizado siguiendo “el cotex calixtinus”, el manuscrito que contiene el testimonio escrito y fiel de la vida del peregrino medieval.

La vía Jacobea se extiende por toda Europa, a través de innumerables caminos. En el camino la historia y la leyenda se entrecruzan, muchas veces sin poder distinguir una de la otra.Si se quiere realizar este peregrinaje por completo se tiene que seguir las flechas amarillas y los mojones con la concha de vieira que marcan la ruta durante 31 etapas sobre mas o menos 900 Km.

Flecha amarilla.

Al final cuando los peregrinos llegan a la plaza del Obradoiro en el corazón de Santiago de Compostela y encuentran el kilómetro 0 de todos los caminos a Santiago, ellos gritan ritualmente «¡Ultreia Santiago!» como se hizo durante cientos de años.


El Declive del Camino

Después del siglo XIV se produjeron muchas convulsiones sociales en Europa que desvían a los peregrinos potenciales hacia otros destinos. Por otra parte, la Reconquista desplaza toda la atención económica y gubernamental de los reinos españoles hacia el sur. El Camino de Santiago pierde el esplendor de los siglos anteriores. El Cisma de Occidente en 1378 agrava y divide a la Cristiandad. El siglo XV tampoco ayudó a su revitalización, plagado de acontecimientos desagradables en el viejo continente: guerras, hambre, peste, malas cosechas, sequías…
Aún así, muchos creyentes seguían acudiendo hasta la tumba del apóstol para cumplimentar su penitencia pero, año tras año, el Camino fue cayendo en el olvido.

El Camino moderno

Tras las Edades Media y Moderna, el Camino va perdiendo importancia. En el Año Santo Compostelano de 1993, el gobierno autónomo gallego, la Xunta, decidió potenciar su valor enfocado a un recurso turístico, abriéndolo a personas no solo con el perfil del peregrino religioso tradicional; de este modo se lanzó una gran campaña de publicidad para el Jacobeo de ese año: Xacobeo 93. Gracias a este plan se restauraron tramos de la ruta y las infraestructuras para peregrinos. Se logró la colaboración de las comunidades autónomas por las que atraviesa el Camino en España. Desde entonces, hacer el recorrido a pie, en bicicleta o a caballo es un destino popular que reúne lo religioso, espiritual, deportivo, cultural, económico, etc., tal y como ha venido ocurriendo desde el principio a través de  los siglos.

El camino se halla indicado por flechas pintadas de amarillo, postes y otras señales.