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Historia de un mito

Para entender el significado del fenómeno del Peregrinaje a Santiago de Compostela es necesario hacer un ejercicio de abstracción mental y situarse en la realidad geopolítica de aquel remoto año 813, cuando el pastor/ermitaño Paio, hace el descubrimiento de la supuesta tumba del apóstol Santiago, hallada en una lejana aldea de Galicia. Esto marca el inicio de la leyenda y de las peregrinaciones a este lugar desde todos los confines de Europa.

Nos encontramos en el primer tercio del siglo IX, con la invasión musulmana prácticamente consolidada en la península Ibérica y los minúsculos reinos cristianos del norte, más parapetados en la compleja orografía del terreno que, en su propia capacidad, detenían al enemigo. El bando cristiano, fragmentado en minúsculos reinos, no tenía un líder carismático, pues era un Paladín que ligaba energías y voluntades para hacer frente a las fuerzas islámicas.

Comienzan a formarse los primeros núcleos de resistencia cristianos centro-pirenaicos, ya que los núcleos asturianos se habían formado en el siglo VIII, con la figura legendaria de Don Pelayo y su victoria en Covadonga.
A Carlomagno se le otorga el mérito de inventar el Camino de Santiago en el año 813, un año antes de su muerte y junto a la orden francesa de Cluny, estos son los artífices del invento de la historia más increíble. Existen maquillajes históricos aparte que involucran a un ermitaño de nombre Pelayo (Paio) y a los vecinos de su parroquia, que llevan tiempo viendo luces resplandecientes y escuchando cantos y voces angelicales procedentes de un bosque en el  bosque de Libredón.

Paio descubre entre la maleza un templete que protege un triple enterramiento, y rápidamente, Paio informa de estos hechos al obispo Teodomiro de Iria Flaria, el actual Padrón. Esa misma noche, en sueños al obispo, el mismísimo Jesucristo, le dice que esas tumbas son del Apóstol Santiago el Mayor, y sus ayudantes Teodoro y Anastasio. Teodomiro da por cierto el sueño, y a su vez informa de esta cuestión tan importante al rey Alfonso II, El Casto, a partir de ese momento al monte se le denominara campo de estrellas  “Campus Sttellarum o estellae”.
Posteriormente los reyes Alfonso II, el casto y Alfonso III levantarán en el mismo lugar, la primera iglesia Compostelana.