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El Camino en Europa

El Camino de Santiago generó a lo largo de sus doce siglos de vida una extraordinaria vitalidad espiritual, cultural y social. Por su existencia, nació la primera gran red asistencial de Europa y se crearon monasterios, catedrales y nuevos núcleos urbanos.

Por el encuentro entre gentes de tan diversa procedencia que esta ruta propició, surgió una cultura basada en el intercambio abierto de ideas y corrientes artísticas y sociales, así como un dinamismo socioeconómico que favoreció, sobre todo durante la Edad Media, el desarrollo de diversas zonas de Europa. La huella del Camino y de los peregrinos a Compostela es reconocible en infinidad de testimonios públicos y privados, en distintas manifestaciones del arte o, por ejemplo, en los más de mil libros que en las últimas décadas se han ocupado, en todo el mundo, de esta senda, obra y patrimonio de todos los europeos.

Las vías principales del Camino de Santiago fueron declaradas Primer Itinerario Cultural Europeo (1987) por el Consejo de Europa, Bien Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en sus trazados a lo largo de España y Francia (1993 y 1998, respectivamente) y Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2004, otorgado por la Fundación Príncipe de Asturias.

Placa conmemorativa del Príncipe de Asturias de la Concordia, 2004.